Si mañana Instagram te cierra la cuenta, ¿cuántos clientes te quedan?
Imagina que mañana abres Instagram y te sale esto: «Tu cuenta ha sido suspendida». Ni publicaciones, ni mensajes, ni seguidores.
Si vendes por Instagram, ¿cómo avisas a tus clientes de que sigues ahí? Para la mayoría de la gente, la respuesta es: de ninguna forma.
Le puede pasar a cualquiera. A cuentas que roban, a cuentas denunciadas por error, a cuentas que el sistema confunde con otra cosa. Y detrás no hay nadie a quien llamar para arreglarlo.
Pero aunque nunca te pase, hay algo muy parecido que ya te está pasando. Todos los días.
Conozco a mucha gente que la han cerrado y algunos la pudieron recuperar, pero otros no. Eso les jodió el negocio y cuando ves que tu facturación no deja de caer sin parar es normal que te entre el miedo.
El problema es que has construido tu negocio en el solar de otro y si ese decide que te quita el suelo, tu negocio se queda en el aire.
Pero, lo peor de todo no es eso...
Instagram ya no enseña lo que publicas a la mayoría de tus seguidores
Cuando publicas algo, Instagram no se lo enseña a todos tus seguidores. Se lo enseña a una parte, y decide a cuántos con su algoritmo, que es el sistema que elige qué ve cada persona al abrir la app.
Puedes comprobarlo en 30 segundos. Si tu cuenta es profesional (se cambia gratis en la configuración), abre tu última publicación, pulsa «Ver estadísticas» y busca «Cuentas alcanzadas». Compáralo con tus seguidores.
Si tienes 10.000 seguidores y la vieron 900, para 9.100 de ellos esa publicación ni siquiera ha existido.
Instagram no te avisa de esto, ni tiene por qué. Y esa cifra puede bajar mañana sin que tú hayas hecho nada distinto. Cerrarte la cuenta solo sería la versión rápida de lo mismo.
Una lista de correo funciona al revés
Una lista de correo son las direcciones de las personas que te han dejado su correo para que les escribas, normalmente a cambio de algo que les interesa: una guía, una clase, un descuento.
La diferencia con los seguidores se resume en una frase: un seguidor te ve cuando Instagram quiere; un suscriptor te lee cuando tú le escribes.
Llega a todos. Si escribes a 1.000 personas, el correo sale para 1.000. Nadie decide por el camino a cuántas se lo enseña.
Es tuya. La descargas cuando quieras y te la llevas a otra plataforma. Nadie te la puede cerrar.
Vende más. Seguir a alguien es un toque con el pulgar, muchas veces sin pensar. Dejar tu correo es una decisión: alguien te está diciendo que quiere saber de ti. Por eso una lista pequeña suele vender más que una cuenta con diez veces más seguidores.
Para que esos correos lleguen a la bandeja de entrada hay que hacer bien un par de cosas. Las cuento en Por qué tus correos llegan a spam.
Cómo pasar a tus seguidores a tu lista
No hace falta dejar Instagram. Hace falta usarlo para otra cosa: que la gente te descubra ahí y que de ahí pase a tu lista.
Ofrece algo concreto a cambio del correo. «Suscríbete a mi newsletter» no convence a nadie. Una guía, una plantilla o una clase corta que resuelva un problema, sí.
Crea un formulario, que es una página sencilla donde la gente deja su nombre y su correo, y pon su enlace donde se vea: en la biografía, en las historias y en las publicaciones.
Escribe en cuanto se apunten. El primer correo es el que más se abre. Entrega lo prometido y preséntate.
Recuérdalo a menudo. Una vez no basta: «esto lo conté más a fondo en mi correo de esta semana».
Dentro de tres meses, repite la prueba de las cuentas alcanzadas. Puede que la cifra no haya cambiado. Lo que habrá cambiado es lo poco que te importa.
Preguntas frecuentes
¿Puedo meter a mis seguidores en mi lista sin preguntarles?
No. Tienen que apuntarse ellos: lo exige la ley de protección de datos, y además es lo que hace que tus correos no acaben en spam.
¿Cuántos seguidores pasan a la lista?
Depende de lo que ofrezcas y de cuántas veces lo pidas. No lo compares con tus seguidores totales, sino con cuántas personas pulsan el enlace.

